martes, 19 de enero de 2010

Sobre acosos y derechos financieros

En un país donde ya nos vamos a acostumbrando a perder los derechos, uno tras otro al paso del tiempo, que hayamos perdido, y sigamos perdiendo, los derechos frente a los Bancos, ya no es casualidad.
Los derechos de los habitantes pasaron a llamarse derechos de los consumidores, confiriéndole a los mismos un grado menos y una visión desde donde el dinero -la carencia de él- no tiene importancia en una sociedad donde ya el Estado no vela por la salud económica de sus ciudadanos.
Antes la mayor cantidad de abusos, de robos legalizados, recaían en Credomatic o las financieras que quebraban absorbiendo con ellas ahorros de familias enteras. El Banco Anglo dio la cara y devolvió cada cinco a la gente. Ahora, nuevo entes privados y emisores de tarjetas han ampliado la colección de abusos bancarios, tal es sonado caso de Citi Bank y en menor grado de Scotia Bank.
No obstante, el abuso no es exclusivo de la banca privada. No, qué va. La Banca Nacionalizada que se suponía social, transformada para servir a su pueblo, se comporta con los mismos antivalores de competencia en detrimento de los "consumidores".
El caso más sonado de abuso bancario se da, hasta donde conozco, en el Banco Popular, sí, "el Banco de los trabajadores", donde -al parecer igual que en el Banco Nacional- modificaron, con la venia maldita de la SUGEF, las condiciones de multas con respecto a préstamos atrasados. En este Banco quien firmó un contrato espurio -que lo pone a uno a aceptar cualquier cosa por lo visto- debe someterse al imperio del cambio posterior de las reglas establecidas.
El Banco Popular decidió que para disminuir la morosidad iba a cobrar $20 extras por el retraso. Conozco casos en que ese exceso de pago, en lugar de estimular el pago, lo que hace es devolverlo; una verdadera injusticia, un robo legalizado. Es obvio, los señores del Banco no tendrán que hacer un gran esfuerzo mental, que si usted no puede pagar es porque no tiene dinero, porque se quedó sin trabajo, porque tiene menos trabajo, o incluso porque enfrentó algún problema de emergencia. ¿Entonces como pueden pretender estos ilusos que alguien les pague más?
Y el tema es que aunque usted no haya firmado esa multa, el Banco le dice que usted debe pagarla porque la Autoridad Reguladora (la diosa SUGEF) así lo aprobó, porque usted firmó un contrato en que se somete a que el Banco haga cualquier cambio. Claro, una ignominia, un abuso, un despliegue de perfidia estatal en contra del trabajador. Uno no firma aceptando esas multas escandalosas (no son intereses), pero debe aguantárselas impuestas por estas instituciones, incluso años después. Qué contradicción. No quiero ni pensar en los abusos que podrían cometer usando este principio del contrato.
Pero el réquiem no termina ahí, cuando usted se enfrenta al despido o renuncia de su trabajo, dicen ellos, uno tiene derecho a pedir una prórroga, pero si el trabajo no le dan la carta en los 5 días posteriores al cese de funciones, entonces no vale. Es decir, si en el ex trabajo no les da la gana entregar el documento dos meses después, si no les da la gana entregarlo porque no quiere pagar garantías sociales como aguinaldo, cesantía, etc., y uno debe someterlo al Ministerio de Trabajo o tribunales, entonces olvídese: se lo lleva el Diablo con el Banco. Y dirá su retahíla de acosos: "No señor (con malacrianza incluida), usted firmó un contrato con el Banco y eso es un asunto aparte del Banco, no es nuestra culpa, no nos corresponde":
Y es que lo peor de todo esto es el acoso al que uno debe ser sometido por estas personas. En el Banco Popular, particularmente, son verdaderos inquisidores. Cuando uno desea prescindir de estos cobros administrativos por acoso emocional (te cobran por acosarte), como sucede en países del Primer Mundo como Estados Unidos, te repiten el estribillo del contrato: "Usted firmó un contrato y debe someterse a nuestra reglas". Lo someten a uno a un verdadero diluvio de "razones" por las que uno debe pagar la cuota (con los 20$ incluidos) aunque tenga que robar un Banco.
Me cuentan que en el Banco Nacional es igual, otro Banco del Estado costarricense. ¿A qué hemos llegado en este país? Perdimos los bancos, la Sala IV, la Defensoría. ¿Por qué mejor no nos quitan todo y se acaba la cosa?
¿Dónde quedó la Costa Rica que era de los costarricenses? ¿Atrapada en las garras de los antivalores de la economía mercantilista, del monetarismo inhumano, de la competencia y el maltrato a las personas?
No, amigos, la competencia no es buena, los preceptos de la economía capitalista salvaje de nuestros días, destruyen la misma convivencia humana y la paz social.

2 comentarios:

pablochuken dijo...

Sin mas ni menos, como has dicho ya: "un robo legalizado" Pero, es aquí precisamente donde la izquierda o demás grupos, deberían actuar con los mecanismos correspondientes para crear estos cambios. Por que sino es así, el abuso se seguirá perpetuando.

Geovanny Debrús Jiménez dijo...

Y hay muchos más abusos.

Decía hace un rato en el Twitter que la banca del Estado ya no es la Banca de Desarrollo, nacionalizada, para lo que fue creada. Ahora es un negocio y ya no importa la gente, la pequeña empresa y demás, solo los empleados, preservar la institución y servirle a la mafia de la SUGEF, que toma medidas que benefician a todos menos al cliente, ciudadano. Es un horror social.

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